Síntesis Taller de Donación Marzo 2018 – “Nuevo año, nuevo recorrido”

Comenzamos el año y nos encontramos una vez más para compartir nuestras experiencias, para escucharnos, para tendernos la mano… Para algunos este nuevo año trae una nueva oportunidad, la donación de gametas; otros, sin embargo, ya tienen un tiempo intentando cumplir su sueño a través de este camino para formar una familia. Para todos, el sueño es el mismo: ser padres, pero cada uno tiene su propia inquietud, sus angustias, sus miedos… Cada historia es única e irrepetible, y la riqueza de encontrarnos reside justamente allí, en escuchar a otros que resolvieron los mismos conflictos de una manera única, escuchar a otros que se preguntaron algo que no se me había ocurrido, intentar juntos una respuesta nueva, construirla.

Nos enriquecemos al encontrarnos, cada uno desde su lugar en el recorrido. Aquellos que recién comienzan y que están tratando de decidir si el camino de la donación, podría ser “su camino”, es fundamental que podamos pensarlo antes de realizar un tratamiento, que nos tomemos un tiempo, para reflexionar y profundizar, para tomar la decisión con responsabilidad y aclarar algunos temas que luego seguramente hablaremos con nuestros hijos. Porque tomar esta decisión es un proceso, necesitamos entender de qué se trata, pensar a qué renunciamos y que ganaríamos aceptándolo. Darle lugar a las emociones que se movilizan ante la imposibilidad de que nuestro hijo herede nuestros genes, el de alguno de nosotros o el de ambos.

Aunque ya tengamos un tiempo transitando este camino, nos damos cuenta de cuánto cuesta elaborar el duelo genético, “yo tengo clarísimo que a mi hijo le quiero decir la verdad, pero en algún momento me preguntaron si estaba haciendo tratamiento con mis óvulos y no dije la verdad…ahí me di cuenta lo que me costaba hacer el duelo genético”. Otros se preguntan “¿será mi hijo aunque no tenga mis genes? ¿Podré sentirlo y amarlo de la misma forma? ¿Se parecerá en algo a mí? No va a tener mi sangre”…, así como a la intriga de saber,” ¿Por qué una mujer desearía donar sus óvulos, qué la impulsa?” Nos animamos a contar nuestras opiniones al respecto y surgieron muchas cosas interesantes, algunos pensamos que “Un hijo puede venir de cualquier manera, hay muchas formas posibles”, pero muchas veces los mandatos sociales, los prejuicios y los miedos nos impiden verlo de esta forma. “La crianza es lo que construye a tu hijo y lo que te construye como padre.” Hay quienes no se preocupan tanto por los parecidos físicos porque los niños se parecen más por copiar e imitar gestos de sus padres.

A otros participantes les preocupa cómo hablar con los hijos acerca de su origen, y también cómo contárselo a mi entorno, “¿qué dirán mis padres? ¿Qué pensarán de mí por recurrir a esta técnica” Con respecto a cómo hablar con los hijos, la gran mayoría hizo mucho hincapié en que “queremos contarle la verdad”. Esto es algo que desde Concebir nos alegra mucho, no siempre hubo tanto acuerdo en este punto, y algunos de los pensamientos compartidos en el taller al respecto fueron: “Los chicos se toman todo con más naturalidad, el mambo es de los adultos. ¿Por qué ocultar algo que se hace con amor?” Y en este sentido nos preguntamos, ¿qué cosas solemos ocultar? Las que están mal? Las que son prohibidas? entonces, qué está mal de lo que queremos hacer? Empecemos a preguntarnos, y sin miedo empecemos a encontrarnos con nuestras propias respuestas…son ellas las que nos guiarán en este proceso, y cuándo sintamos que no basta sólo con preguntarnos, o que las respuestas que encontramos no nos sirven, pidamos ayuda…no está mal reconocer que solos no podemos, que a veces necesitamos de otros.

Muchas mujeres compartieron la inquietud de querer controlar todo, “es algo que no puedo evitar y que me juega en contra”. ”Yo estoy haciendo mi último tratamiento, entonces estoy tratando de llegar “a punto caramelo”, pero ¿cuál es el punto caramelo?” Nos preguntamos si existe, si es posible, que nada ni nadie te perturben, que nada te haga estallar. Quizás lo mejor sea poder construir herramientas para vivir en la incertidumbre a la que nos exponen los tratamientos. No existe- una fórmula para que todo salga a la perfección, nuestros ideales solo existen en nuestra mente y nos sitúan muy lejos de lo real, de lo posible. Hay cosas que sí podemos hacer, podemos lograr que este camino sea menos sinuoso, podemos construir nuestras propias herramientas para pasarla lo mejor posible, podemos intentar entender que ésta es una oportunidad para repensar nuestra maternidad/paternidad, para aprender y madurar como seres humanos y replantearnos qué es lo que realmente nos importa, y finalmente poder tomar decisiones que nos hagan felices.

Por último, varias personas plantearon que están evaluando la posibilidad de “una vida sin hijos”, lo están pensando, se lo plantean y esta también es un camino y una elección que es importante realizarla a conciencia, evaluarla, profundizarla, para que no sea el camino de descarte porque fue lo que no se pudo, sino como el camino elegido conscientemente luego de un largo recorrido que nos llevó a realizar una nueva elección.

Gracias a todos, los esperamos en el próximo taller.

Equipo Concebir